"Hay muchos que piensan que nuestro destino ya está escrito, que ninguna de nuestras acciones es el fruto de del azar, que nada de lo que hagamos puede modificar nada. Me cuesta creerlo.
Me cuesta creer que toda esta confución es sólo producto del destino.
Me gustaría que mi todo volviera a estar en órden, como hoy lo está el río.
No sentirme tironeado por obligaciones y deberes que no sé si son correctos. Pero... ¿Qué es lo correcto?[...]
El viento se levanta con fuerza, el río, antes quieto, ahora se agita y me moja los pies. Vulan hojas y ramas. Tengo que irme antes que llueva si no quiero empaparme.
Tal vez así sea mi destino. Calmas y tormentas."
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